¿Por qué bailan los políticos?
Análisis comunicación política & Colaboraciones en medios

¿Por qué bailan los políticos?

07/10/2015

(Artículo publicado en El Mundo por Rodrigo Terrassa y en el que doy mi opinión sobre el fenómeno de los bailoteos políticos)

Hacer un Iceta: Dícese de la repentina ejecución de movimientos acompasados con el cuerpo, brazos y pies al son de una música determinada y siempre ante la expectación de posibles votantes, ya sea en tiempos de campaña o precampaña electoral, exponiéndose a la burla, el ‘meme’ o incluso el sufragio en último extremo.

Vea ejemplo práctico:

 

Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del Gobierno, acudió la noche de este martes a ‘El Hormiguero’, programa de máxima audiencia de Antena 3, para mostrar su perfil más desenfadado, en las antípodas de las ruedas de prensa tras el Consejo de Ministros. Habló de la boda de Javier Maroto, de las fiestas privadas del PP, nos reveló que le gusta cantar a lo Rocío Jurado en los karaokes y que Mariano Rajoy es un “bailongo”. Desveló también que en su partido hay “muchos Icetas”. Ella la primera.

En el cierre del programa, la vicepresidenta se arrancó a bailar la coreografía del programa acompañada por Pablo Motos y parte del equipo de ‘El Hormiguero’. Para entonces #SorayaEH ya era trending topic en toda España y las comparaciones de Sáenz de Santamaría con Miquel Iceta, inevitables. El candidato del PSC a la Generalitat protagonizó buena parte de las últimas elecciones catalanas (sobre todo en las redes sociales) tras animarse a bailar en la apertura de la campaña. Sonaba Queen. El éxito de su actuación le obligó a repetirse casi hasta el día de la votación. El PSC celebró el cierre de su campaña con una fiesta en Barcelona. El cartel no pedía el voto, decía ‘Ven a bailar con Miquel Iceta‘.

 

Lo de los políticos moviendo el esqueleto no es nuevo. Hay muchos casos anteriores en España y es habitual en Estados Unidos, donde hasta el presidente y la primera dama han bailado en televisión. La pregunta es si el baile de un político tiene algún efecto electoral. ¿Sirve de algo? ¿Da votos? ¿Para qué bailan los políticos?

En otros países bailan para dar imagen de jovialidad. Aquí bailan porque están desesperados“, sentencia Guillermo López, profesor de Periodismo y Opinión Pública en la Universidad de Valencia. “En Estados Unidos, por ejemplo, la política está más asociada al marketing, al espectáculo, y no es extraño ver a políticos llamando la atención o montando un show para resultar simpáticos. Esto es lo mismo que los candidatos que se pasean por los mercados y besan a los bebés. En política es más importante parecer que ser y se trata de romper con la imagen de seriedad, con la idea de que son personas alejadas del mundo real”.

Para Luis Arroyo, consultor internacional de comunicación política y presidente de ACOP, la actuación de Soraya en Antena 3 fue “fantástica”. “No podemos estar de funeral diario”, asegura Arroyo, que justifica el baile de la vicepresidenta dentro del “proceso de acercamiento del PP con la calle“. El Partido Popular de Madrid ha anunciado este miércoles que trasladará parte de la campaña electoral de cara a las elecciones del 20 de diciembre a los bares de la ciudad para convencer a los jóvenes. “El PP siempre ha tenido un problema con la calle, es poco habilidoso, y son conscientes de que no caen bien, que son poco naturales. Y yo creo que cosas simpáticas como el baile de la vicepresidenta ayudan”.

¿Funciona entonces el baile electoralmente? Casi todos los analistas comparten que a Miquel Iceta le funcionó en las catalanas. Sandra Bravo es experta en comunicación política: “Parece que el baile de Iceta, el primero, fue casual. Que le salió del alma y se lanzó. Luego vio el filón y lo repitió como un mantra durante toda la campaña porque el PSC era consciente de que su marca, al margen de ideas y proyectos, no levantaba cabeza. Es difícil calcular la rentabilidad electoral de un baile pero el de Iceta sí le permitió parecer más humano, y darle una visibilidad a un PSC en el que todo parecía supergris, a quien nadie quería escuchar. Seguramente animó a alguien a votarle y le dio una presencia mediática que no iba a tener. Hasta Pedro Sánchez, que empezó con un poco de recelo, se apuntó al baile al final”.

El candidato del PP catalán, Xavier García-Albiol, censuró a Iceta en campaña: “El espectáculo de bailar con la que está cayendo en Cataluña sobra”.

La vicepresidenta del Gobierno, de su partido, bailó ayer. Espectáculo. “Cuando cualquier comportamiento, por diferente que sea, surge como algo normal, cuando es auténtico, siempre tiene un atractivo”, apunta Sandra Bravo. “El riesgo es repetirlo hasta la saciedad, como hizo Iceta, o que directamente no resulte natural, que es el caso de Soraya“.

“Después de cuatro años sin un solo gesto de complicidad, viendo a la vicepresidenta con mantilla para recibir al Papa, ¿ahora pretende hacernos creer que le encanta bailar y que necesita escenificarlo en un programa de máxima audiencia a dos meses de las elecciones?”, se pregunta Guillermo López. “Esto sólo nos dice que las encuestas que tiene el PP son mucho peores de lo que creemos“.

Para Bravo, el baile de Sáenz de Santamaría tampoco es creíble. “Es difícil asimilar esa imagen cuando viene de un partido cuyo presidente comparece a través de un plasma, apenas responde a los medios, y siempre ha dado una imagen muy fría. No funciona que de repente el PP dé un giro de 180 grados y salga la vicepresidenta en televisión diciendo que Rajoy es un cachondo, porque los votantes no son tontos. La marca se genera en el día a día y la identidad personal se transmite todos los días. Es muy difícil cambiarla a dos meses de las elecciones porque al final generas o rechazo o mofa”.

Todos los expertos coinciden en que el PP baila porque Ciudadanos toca las palmas. “Es evidente el efecto de Albert Rivera, un líder en auge, más joven, con una nueva manera de hacer política”, apunta Bravo. “Ha habido una entrada brutal de la política en televisión, todo se ha politizado mucho y los políticos necesitan acercarse, bajar a la calle”, añade Arroyo. Se repite un modelo similar al que sufrió el PSOE con la explosiva irrupción de Podemos. El nuevo líder de los socialistas, Pedro Sánchez, no tardó en acudir a ‘El Hormiguero’, se colgó de un molino con Jesús Calleja y hasta llamó en directo a Sálvame para conectar con otro público. “A Pedro Sánchez tampoco le funcionó al principio porque no le creyó nadie, pero sí es verdad que al final logró transmitir otro perfil del PSOE. No es como si el candidato fuera Rubalcaba y se pusiera a bailar a estas alturas”, asegura López.

Para Sandra Bravo, el efecto de Sánchez en prime time fue más eficaz que el del PP ahora porque el secretario general de los socialistas era “una cara nueva”. “Se presentaba un tipo nuevo, elegante, más cercano y muy atractivo, sin visibilidad hasta entonces. No chocaba tanto, no quedaba tan forzado. Lo que es poco verosímil es ver a la vicepresidenta, que nos tiene acostumbrados a un lenguaje muy duro y burocrático, la que nos da las malas noticias los viernes, en una actitud tan diferente. Es como el típico amigo que cambia radicalmente de personalidad cuando quiere ligar. No cuela”.

Insiste el profesor de la Universidad de Valencia: “La gente se río del baile de Soraya, pero tampoco creo que tenga un efecto negativo. Seguramente queda inapropiado por ser la vicepresidenta y porque, salvo cuando salió en ropa semiinterior en la portada de EL MUNDO, nunca se había alejado de su imagen de seriedad y competencia. No creo que le perjudique, otra cosa es si el votante acepta el cambio”.

Sandra Bravo vuelve a Estados Unidos. “Es muy importante entender que esto no es América, que allí llevan años de marketing político, enfocado al espectáculo y a los medios. Allí el presidente hace chistes y la primera dama es una figura mediática. Está bien aprender de ellos, pero si copias sin adaptar, al final tienes una falsificación barata, de los chinos”.

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