Políticos a la carta
Análisis comunicación política

Políticos a la carta

09/12/2010

Hace un par de domingos, al comprar el diario, me dieron el suplemento de siempre y otras especie de revista bien gorda que pensé que sería una edición especial de algo. Una vez en casa, cuando lo abrí todo, resulta que se trataba de la guía de juguetes de navidad de El Corte Inglés, encabezada con el cachondo título de Hacer realidad sus sueños cuesta muy poco… El catálogo es de los que vuelve locos hasta al niño menos caprichoso: todo bien ordenadito y coloreado, con los juguetes separados por secciones y colores (en rosa, el de muñequitas para las niñas; en azul, los scalextric y los monstruos para los niños… y en pequeñito, el precio para que los papis hagan realidad los sueños de sus hijos por muy poco…) Hasta yo misma estoy pensando en hacer mi carta a los reyes, pero con tanta oferta no acabo de decidirme entre la Barbie y su caballito campeón de saltos o la Barbie quiero ser… dentista/canguro de niños (no haré comentarios sobre la transmisión de clichés a través de los juguetes, porque da para mucho…)

MIYO 2 MIYO 1

 

 

El caso es que mientras observaba el catálogo, algo llamó repentinamente mi atención… Una muñeca me decía: ¡Hola, soy MIYO! Voy a ser tu mejor amiga. ¡Seguro! Mi mejor amiga en cuestión no es nada más ni nada menos que una muñeca a la carta: puedes elegir el color y tipo de pelo, los ojos e incluso la procedencia: caucásica, negrita, chinita o latina… para que nadie le diga al Sr. Corte Inglés que no cree en la integración…

Total, que MIYO me hizo pensar en lo divertido que podría ser poder pedir gobernantes por encargo. Nos facilitaría la vida a todos. En vez de campañas en las que un montón de personas se rompen la cabeza para intentar llegar al electorado, sería tan sencillo como repartir un catálogo de candidatos para que la gente hiciera su político a la carta: color de ojos, altura, sexo, rasgos faciales, tono de voz… y que a la parte física se le pudiera añadir tus valores preferidos, las ideas más originales y creativas, los primeros pasos a seguir, la duración del mandato…

El problema vendría a la hora de ponernos de acuerdo… Si no, acabaría todo lleno de muñecos-políticos por todos lados peleándose ente ellos y seguro que alguno, el día después de reyes, ya andaba en el contenedor como les pasa a muchos juguetes. Además, si nuestro modelo sale defectuoso, ¿a quién reclamaríamos?

Eso sí, quizá la propuesta devolvería la ilusión por la política, porque hay que ver cómo se ponen los niños cuando llegan los juguetes de navidad. Es más, creo que les deberíamos pedir opinión a la hora de hacer nuestro encargo: así nuestras políticas llevarían pijamas rosas y coletitas y nuestros políticos irían disfrazados de Spiderman o de Madelman… No sé si serían más o menos eficientes, pero desde luego todo sería más entrañable y divertido.

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