¡Oh, blanca ¿y eterna? Navidad!
Colaboraciones en medios & Comunicación empresarial

¡Oh, blanca ¿y eterna? Navidad!

18/12/2012

Artículo publicado en Zyncroblog

Se acerca la Navidad, esos días en los que reina el “espíritu navideño” y que se caracterizan porque las calles están llenas de lucecitas, en el supermercado un improvisado Santa Claus nos regala caramelos y todos nos juntamos con la familia a comer turrones como si no hubiera mañana. También son fechas en las que todos nos sentimos obligados a ser más buenas personas y a hacer regalos de manera autómata a cualquier hijo de vecino, impregnados como estamos de ese origen judeo-cristiano mezclado con los anuncios de El Corte Inglés y cierta tendencia al consumismo compulsivo.

Mi parte preferida de todo esto es esa forzada amabilidad y sentimiento paternalista que nos invade a todos. No me parece mal, sino que echo de menos que no dure todo el año y que no surja de manera más espontánea. ¿Por qué demonios nos cuesta tanto ser agradecidos y valorar lo que nos rodea? ¿Nos hemos parado a pensar en el potencial de la palabra “gracias”, de la expresión “te quiero”?

No es mi intención ponerme romanticona, pero extrapolado al día a día y en un ambiente laboral, la cosa puede dar grandes resultados y generalmente más eficientes que sembrar dudas sobre la permanencia en un puesto de trabajo o jugar al tira-y-afloja mediante el chantaje económico o emocional. Sé que insisto mucho en esto, pero creo que en el mundo empresarial no se ha acabado de asimilar que, al fin y al cabo, todos somos personas y nos gusta que nos traten como tal y hay “grandes” empresarios que siguen creyendo que vender una imagen de empresa seria y exclusiva con trabajadores en régimen de cuasi-esclavitud es la clave del éxito. Lo puede llegar a ser hasta que tus trabajadores se den cuenta de que hay vida más allá del trabajo o encuentren un lugar donde les valoren y les hagan saber que los aprecian no solamente a través de un sueldo, sino con palabras y gestos.

Promover actividades que favorezcan la relación personal entre los trabajadores de tu empresa, fomentar su creatividad, valorar su esfuerzo, ofrecerles una sonrisa y preguntarles cómo están… Son pequeños trucos que, aunque algunos crean que solo sirven para perder el tiempo, en el fondo hacen aumentar el rendimiento de tu equipo. ¿Cuántas horas pasamos cada día en la oficina? De esas horas, ¿cuántas invertimos trabajando cómodamente y cuántas contando el tiempo que falta para salir disparados por la puerta? Si la balanza se decanta descaradamente por la última opción, evidentemente algo falla y en ocasiones ese algo tiene una solución tan fácil como que alguien te trate amablemente. ¿Hacemos que la Navidad dure todo el año?

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