No hay empresas con más o menos suerte, sino con mejor o peor actitud
Colaboraciones en medios & Comunicación empresarial

No hay empresas con más o menos suerte, sino con mejor o peor actitud

27/02/2014

Artículo publicado en Zyncroblog

“Con esta crisis no hay quien tire adelante”. Es un argumento bastante repetido en los últimos años (y no sin razón). Sin embargo, a pesar de la crisis, nacen nuevos proyectos empresariales que triunfan rápidamente y otros ya existentes que se consolidan y llegan incluso a mejorar sus cifras de negocio. ¿Por qué? Porque unas empresas se lamentan y solo miran cómo recortar gastos, mientras que otras se las ingenian para afrontar la dura realidad de forma eficiente y creativa. Si creemos que todo es culpa de la coyuntura económica y nos hundimos en la indiferencia y el desasosiego, la crisis vendrá a enterrar nuestro negocio… ¡porque la estamos llamando a gritos! Actualmente, nada es fácil para nadie, pero puestos a lidiar con la situación, hagámoslo con la mejor actitud posible.

Hace poco conversaba con el dueño de un negocio que considero un diamante en bruto. El concepto es genial y en otros lugares de España está funcionando de maravilla. Pero a él no. Y siempre lo explica a sus clientes como un lamento reiterado, como una maldición que le persigue. Además, no titubea a la hora de encontrar culpables de su mala suerte: la crisis, el mal tiempo, que si la gente en Barcelona no es tan abierta a nuevas ideas como parece, que si esto otro, que si lo de más allá… Sin embargo, parece no darse cuenta de que con su actitud y, como mínimo: a) espanta a la clientela y b) pierde un tiempo precioso y valiosísimo para encontrar una solución.

Rascando un poquito más encuentro varios motivos que nada tienen que ver con la crisis o la mala suerte para que su negocio no despegue: trabajadores extremadamente jóvenes –tan lícitos como otros de mayor edad- pero que cobran poco –e imagino que en negro- por un trabajo que nadie les reconoce y para el que no se les forma. La empresa tiene una estética sombría y triste que poco invita a visitarla y su inversión en comunicación es nula. De hecho, me hizo muchísima gracia cuando, tras decirle que soy periodista, me comentó: “a ver si me enseñas cómo conseguir salir en los medios, que les hemos mandado algún e-mail, y nada”. Como si una labor de comunicación pudiera reducirse a enviar un e-mail –y a saber qué tipo de e-mail- y esperar que los medios te saquen en portada.

Achacar el triunfo de otras empresas a la buena suerte o a una fuerte inversión inicial es la manera más fácil de eludir la realidad y no hacer nada para afrontarla. El simple hecho de invertir tiempo en pensar ideas de mejora e intentar llevarlas a la práctica ya es toda una apuesta que nos encamina al éxito. Ahora bien, es necesario acompañarla de una actitud positiva y proactiva, de trabajo –mucho trabajo- y de sentido común y autoexigencia: debemos hacer las cosas de la mejor manera que podamos hacerlas. Y cuando lo hagamos, recogeremos los frutos. Victimismo contra liderazgo. Esa es la clave. Porque las empresas no dependen de algo efímero y abstracto como la suerte, sino del trabajo constante y de una actitud proactiva y de superación permanente.

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  • Alfonso

    Excelente artículo. Me parece que todos hemos visto esto alguna vez…

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