Ni pacto fiscal ni independencia, ahora lo que se lleva son los instrumentos de Estado
Análisis comunicación política

Ni pacto fiscal ni independencia, ahora lo que se lleva son los instrumentos de Estado

12/09/2012

Artur Mas, President de Catalunya, acaba de comparecer en el Parlament tras la multitudinaria manifestación de la Diada de ayer. Discurso previsible y de manual que podría haber aventurado hasta la mismísima Aramis Fuster. Un acto protocolario e ineludible en el que ha tenido el valor, todo sea dicho de paso, de aceptar preguntas –aunque pocas- por parte de los periodistas. artur-mas

El President ha comenzado de manera distendida y coloquial, hablando de su agenda del día e intentando quitarle solemnidad al asunto. Quizá era una manera de entrar en calor. A continuación, como era de esperar, ha agradecido el civismo y ha destacado la imagen de “normalidad” que Cataluña dio ayer al mundo.

¿La vida sigue igual?

De diferentes maneras y con distintos argumentos, Mas se ha esforzado en destacar la “normalidad” de la manifestación de ayer. Incluso cuando le han preguntado si cambiará el tono de su reunión del día 20 en Madrid a raíz del éxito de la marcha, Artur Mas ha dicho tranquilamente que no, ya que lo de ayer no le sorprendió en absoluto y le pareció lo más normal del mundo. Y vale que Passeig de Gràcia en rebajas no hay quien lo aguante, pero es evidente que la cantidad de personas que salieron ayer a la calle –independientemente del habitual baile de cifras- no era nada “normal”. Y el President sigue sin darles una respuesta clara a sus peticiones.

En algún momento dado, Mas ha recuperado sus símiles marineros de cop de timó y ha reclamado “instrumentos de Estado” en varias ocasiones, haciendo referencia a la “transición nacional”, el “proceso catalán” e incluso al “proceso ese que está en marcha”, todo para no pronunciar la palabra más repetida ayer por las calles de Barcelona: independencia. Imagino el esfuerzo mental que debe suponer encontrar nuevos y variados sinónimos para no decir la palabra tabú, pero decir algo que se parezca, sin decir nada concreto a final de cuentas.

Habilidad comunicativa y palabras “huecas”

Tampoco ha hablado del tan manido pacto fiscal, algo que un periodista le ha recriminado y Mas, muy hábilmente, le ha respondido refiriéndose al susodicho como “soberanía fiscal”. Independientemente del contenido, Mas ha sido muy hábil lidiando con las preguntas y ha respondido con energía y sin titubeos, dirigiendo el mensaje hacia su terreno y saliendo invicto de donde podría haber salido escaldado. Otro tema es que las críticas sean feroces y que se le reproche su tibieza, pero eso le vendrá de fuera –otros políticos tienen la habilidad de enterrarse en vida ellos solitos cada vez que abren la boca.

El simbolismo visual

Los diarios de hoy –con alguna esperada excepción- han destacado en sus portadas, cada cual a su manera, la masiva manifestación de la Diada de ayer. Los más críticos se han esforzado en resaltar mediante titulares que la independencia de Catalunya supondría la salida automática de la Unión Europea y que el bono catalán valdría tanto como la programación de muchas cadenas de televisión. Por eso la bandera europea junto a la catalana, –algo inusual- constituye una respuesta simbólica a estas críticas, dando a entender que Catalunya se aleja de España –sin bandera que le represente en el acto-, pero se acerca a Europa, y reforzando el discurso del President de que Catalunya, según sus palabras, “quiere lo que otros países y naciones del mundo tienen”.

Es de agradecer que Mas no haya recurrido a la pataleta llorica de “España no nos deja”, aunque el Estado español como antagonista también ha aparecido en esta narración. “Nada será fácil y todo es posible” es el titular en muchas noticias que van apareciendo poco a poco –y una frase recurrente que seguro escucharemos en boca de muchos tertulianos. Según el President, no será fácil porque España “no nos lo pondrá fácil”, aunque está claro que si algo no se pide por esa boquita –institucionalmente-, todavía va a ser más complicado.

Artur Mas ha concluido destacando el “orgullo” que supone para él ser el President de Catalunya, habiendo recordado que la voz de la gente que ayer se manifestó era su voz, que los anhelos de una gran mayoría de catalanes que ayer salieron a la calle eran sus anhelos y que el clamor que ayer inundó Barcelona era el suyo. Sin embargo, no ha tenido el valor de demostrarlo pronunciando, aunque fuera de pasada, la palabra clave, aquella que ayer retumbaba en la capital catalana: independencia.

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