El orden de los factores altera el valor del producto
Colaboraciones en medios & Comunicación empresarial

El orden de los factores altera el valor del producto

03/09/2012

Artículo publicado en Zyncroblog.
ignore-listenLa naturaleza nos dotó con dos ojos y con orejas, pero con una sola boca, y así lo hizo para que pudiéramos observar y escuchar el doble de lo que hablamos. No obstante, en algún momento de la evolución se nos debieron cruzar los cables y empezamos a creer que la oreja y el ojo de más eran para hacerle compañía al otro y que no se quedara solito… Y entonces empezamos a hablar y hablar sin parar y sin atender al resto de sentidos, de manera que ahora nos toca invertir el doble de tiempo en nuestras relaciones (personales, laborales y de todo tipo): primero hablamos, después volvemos hablar, escuchamos un poco y a continuación nos toca rectificar por haber metido la gamba hasta el fondo…

¿Por qué somos tan dados a sentenciarnos mediante palabras sin habernos parado a observar mínimamente nuestro entorno? Si fuéramos más pacientes, escucháramos con atención a los demás, analizáramos su comunicación no verbal, su estado de ánimo y, solo entonces, diéramos nuestra visión, todo nos sería mucho más fácil, ahorraríamos tiempo, esfuerzo y nos evitaríamos más de un (y más de dos) malentendidos. Conocer el comportamiento de las relaciones sociales y comportarse inteligentemente en ellas es más fácil de lo que parece, pero requiere trabajar la escucha activa, la observación, el silencio, la comprensión, en resumen, la empatía, que es la capacidad de experimentar las emociones de otra persona. Si lo conseguimos (o lo intentamos al menos), estaremos mucho más cerca de llegar a un elevado grado de consenso o de afinidad personal.

Por eso me sorprendo cada vez que voy a una tienda y el dependiente me recibe con cara de pocos amigos y sin contestar a mis buenos días; por ello me niego a escuchar a un telefonista que llama a mi casa a horas intempestivas y, sin ni siquiera presentarse, me canta a la velocidad de la luz la maravillosa oferta que tiene para mí; por la misma razón desconecto cuando en una reunión alguien habla y habla sin parar, sin tener la más mínima intención de escuchar al resto… Si el dependiente me saludara con una sonrisa y se esforzara en satisfacer mis necesidades, me ganaría como cliente habitual; si el telefonista se presentara amablemente, sin tantas prisas, y me preguntara si puedo atenderle, lo haría; y si en una reunión alguien escuchara con atención y hablara lo justo y necesario, pero en el momento adecuado, le brindaría toda mi atención y generaría en mí una predisposición a confiar en sus propuestas.

En el titular indico: “El orden de los factores altera la calidad del producto” y con ello me refiero a que, en nuestra propia cabeza, los ojos, las orejas e incluso la nariz están por encima de la boca y no creo que sea por casualidad; de manera que si nos vamos de la lengua sin haber dejado actuar al resto de sentidos que le anteceden, la calidad de nuestra comunicación no será ni mucho menos la deseada. ¡Aprendamos a relacionarnos socialmente utilizando adecuadamente nuestros sentidos! Cuanto más practiquemos, más fácil nos resultará y más ventajas en nuestra vida laboral, sentimental y personal conseguiremos.

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