Cristina Díaz, ¿imagen de normalidad?
Análisis comunicación política

Cristina Díaz, ¿imagen de normalidad?

30/03/2012

Supongo que no he sido la única –Twitter da fe de ello- que ayer se quedó atónita y a-no-na-da-da al escuchar las declaraciones de Cristina Díaz, la directora general de política interior que ayer fue escogida por el Gobierno como portavoz para valorar el seguimiento de la huelga general.cristina-diaz_anillo-oro

Primero la escuché en la radio: voz de “o sea” mascando chicle, a la que sin ver ya me imaginaba leyendo absolutamente toda su declaración (las pausas y trabas en algunas palabras la delataban claramente). Su tono de voz ya animaba a apagar la radio, pero lo peor fue su mensaje: de un nivel mediocre y sin mayores argumentos que el consumo eléctrico, en el que invirtió la mayoría de su tiempo leyendo cifras y porcentajes que no se había molestado en leer previamente, para modelar el tono de voz y hacer las pausas donde correspondía.

Mi sorpresa fue aún mayor cuando llegué a casa y vi su intervención en vídeo. Como bien decía Sonia Valiente en Las Provincias ¿a quién demonios se le ocurre acudir a una comparecencia pública sobre una huelga general, en un contexto de crisis como el actual, ataviada de perlas, ropa de alta costura y anillos de oro que se ven a un kilómetro de distancia? ¿Nadie con dos dedos de frente la paró y le habló de la coherencia entre el lenguaje verbal y no verbal?

cristina-diaz_comparecenciaEl Gobierno quiso soltar a los leones a una cara (bonita) y desconocida para que diera cuentas de la crisis y no desgastar así a la ministra de trabajo, Fátima Báñez, quien claramente debería haber sido la portavoz gubernamental en un tema como este. Si lo que perseguían era dar un toque de humor a la huelga general y ofrecer un blanco perfecto para las mofas de periodistas y tuiteros, lo consiguieron al instante, pero fue un claro error. Cristina Díaz transmitió en todo momento inseguridad, incomodidad –se le notaba que quería acabar de leer cuanto antes la nota y salir pitando de allí-, e incompetencia –ojo, que no estoy diciendo que sea una incompetente. No puedo valorarla. Pero ayer se labró una fama de niña pija e ignorante y, nos guste o no, acabamos siendo lo que la gente piensa que somos-.

La comunicación debe cuidarse y, en este caso, no se hizo lo más mínimo, aunque me cuesta creer que quien la nombrara portavoz no fuera consciente de las repercusiones que tendría su intervención. Supongo que les interesaba más que el debate se centre en si Cristina Díaz parecía una colegiala o una actriz del anuncio de Loewe a que la gente hable de la huelga o de la reforma laboral en sí.

cristina-diaz_twitter

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