5 conceptos clave para hablar en público
Comunicación personal

5 conceptos clave para hablar en público

01/06/2016

Hablar en público es algo a lo que casi todos nos enfrentamos, como mínimo, una vez en la vida y que a muchos menos resulta agradable. ¿Por qué motivo? Porque nadie nos ha enseñado antes cómo se hace. Estamos acostumbrados a un modelo educativo en el que los profesores se comunican oralmente y los alumnos reportan sus conocimientos por escrito mediante exámenes y trabajos. Así pues, llegada cierta edad y cuando, por el motivo que sea, debemos hablar en público, sentimos verdadero vértigo. No obstante, tiene solución, como casi todo en esta vida: a hablar en público se aprende hablando en público.

Existen numerosos libros, artículos y profesionales que hablan de la materia. Yo quiero ofrecer aquí cinco conceptos básicos ligados a los elementos esenciales del proceso comunicativo: emisor, receptor, mensaje, canal y contexto. Son ideas sencillas y fáciles de recordar, para que las tengas presente antes de preparar cualquier intervención pública. ¡Tendrás mucho ganado!

EL EMISOR

O sea, ¡nosotros! En un momento en el que las nuevas tecnologías nos dan acceso a una cantidad ingesta de información, siempre que vayamos a hablar de un tema debemos preguntarnos: ¿qué le aporto yo que no pueda darle Google? Y quien dice Google, dice la Wikipedia o derivados. ¿De qué manera enriquezco los datos? Es probable que no seamos ni la mayor fuente de información ni la más fiable (a veces no recordamos todos los detalles o se nos escapan aspectos muy específicos), pero podemos aportar cosas que una máquina (a día de hoy) no ofrece: pasión, entusiasmo, entrega, disposición a responder a las dudas de nuestra audiencia, escucha activa, anécdotas, sentido del humor… Tenemos la capacidad de convertir una simple ponencia en toda una experiencia para quien nos escucha (y para nosotros mismos), así que no dejemos escapar esa oportunidad.

Google

EL RECEPTOR

¿A quién dirigimos nuestro mensaje? Es una pregunta imprescindible antes de preparar cualquier intervención, ya que el perfil de nuestra audiencia condicionará su manera de digerir nuestro relato. No es lo mismo un público especializado en la materia de la que hablemos, que alguien que no tiene el más mínimo conocimiento; tampoco es igual si nos dirigimos a un público joven, a niños pequeños o a ancianos; y su interés en la materia también nos condiciona (¿necesitan la información para aprobar un examen?, ¿están allí por obligación?, ¿es importante en su vida diaria?)

Preparar una intervención sin tener en cuenta la audiencia es como escribir una carta de amor con el encabezado to whom it may concern. Si nosotros mismos no ponemos interés en adaptarnos a las necesidades de quien nos escucha, ¿por qué hemos de esperar que se interesen ellos en nuestro discurso? Así que, en la medida de nuestras posibilidades, recaptemos el máximo de información posible sobre las personas a quienes debamos dirigirnos y hagamos que se sientan especiales, al ver que sus necesidades han sido tomadas en consideración. Además, este proceso nos ayudará enormemente a la hora de estructurar nuestros contenidos.

To whom it may concern

EL MENSAJE

El quid de la cuestión: ¿qué vamos a explicar? ¿Serías capaz de resumirlo en una frase? Si no es así es posible que no lo tengas muy claro. Así que pon en práctica este sencillo ejercicio de síntesis (con papel y boli) antes de dar un paso más allá. Sin un mensaje claro en mente, preparar una intervención es como comenzar una casa por el tejado.

Una vez despejada la duda, hazle un favor a la humanidad y no la traduzcas en una inefable presentación de power point. Es decir, si te hace falta un power point (u otro formato similar) como ayuda, haz que sea realmente útil y necesario y ten muy presente que debes explicar una historia. Si alguien te preguntara: ¿qué hiciste el fin de semana?, ¿cuál sería tu reacción? ¿Lo explicarías mediante bullet points? No, ¿verdad? Entonces, ¿por qué necesitas hacerlo ahora? Responde con sinceridad a esta pregunta y tú mismo sabrás qué necesitas hacer para explicar tu mensaje. Si dominas la materia, no necesitas llevarla escrita íntegramente en un power point y, si lo único que puedes ofrecer a tu audiencia es una lectura en vivo y en directo, ahorra tu tiempo y el de tu audiencia.

Death by power point

EL CANAL

¿Por dónde circulará tu mensaje? Como comentaba anteriormente, si te ayudas de cualquier tipo de soporte (power point, vídeo, audio, objetos…) haz que sea lo más apropiado y útil posible. ¿Qué valor añadido ofrece? ¿Es necesario para lo que quiero comunicar? Si simplemente lo utilizamos por miedo a quedarnos en blanco es posible que no interese mucho a nuestro receptor.

Un consejo práctico: pregunta de antemano si la sala donde harás tu intervención cuenta con los recursos necesarios para reproducir tus contenidos y asegúrate de que los formatos sean compatibles. Ten varias copias disponibles a mano (y en la nube) y, a ser posible, en diferentes formatos. Pero, sobre todo, piensa cómo salir del paso si nada de ello funcionara y tu único canal fuese tu voz y toda tu comunicación no verbal. Recuerda, la tecnología ayuda, pero no hace milagros.

Moreneta 2.0

EL CONTEXTO

Dime cómo, cuándo y dónde… El contexto también es básico en cualquier comunicación. Si intervenimos en un congreso, por ejemplo, la hora condicionará el nivel de cansancio de nuestra audiencia (¡ánimo si te toca después de la comida!) Tampoco es igual si eres el primer ponente que si hablas después de cinco intervenciones (donde la gente ya estará harta de estar sentada escuchando). La temperatura, el cansancio, el hambre, la acústica de la sala, la visibilidad… son muchos los aspectos que condicionarán tu intervención. Todo ello sin tener en cuenta los tuyos personales (si te has levantado de buen humor o no, si te encuentras mal, si estás pletórico, si sientes vergüenza o miedo, si estás afónico o te molestan los zapatos…) Cuida al máximo cada detalle y sé flexible con las circunstancias. Adáptate al tiempo que te hayan concedido para tu intervención, pero sé capaz de acortarla si es necesario. Aunque te de rabia, si tu tiempo se reduce, no vayas más rápido: acorta tus contenidos y céntrate en lo más importante. Es mejor que termines de hablar antes de que tu audiencia deje de escucharte.

Contexto

Y COMO COLOFÓN…

No tengamos miedo a la sencillez. Parece que las cosas simples son mediocres, y no es verdad. Los grandes comunicadores son aquellos que consiguen que lo complicado se vuelva fácil, porque ayudan a digerir la información, la transforman en historias atractivas y memorables. Si sabemos mucho de un tema es importante que nos esforcemos en que otros aprendan de nosotros. Nuestro objetivo no es demostrar lo mucho que sabemos, sino compartir nuestro conocimiento. La definición del propio verbo comunicar nos lo recuerda: hacer a una persona partícipe de lo que se tiene.

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  • Roman Bustamante Zabal

    Genial, Sandra, com sempre <3 M'ha encantat "To whom it may concern", jajaja. L'utilitzaré en alguna de les meves presentacions amb la introducció: "com explica una bona amiga, gran experta en comunicació, Sandra Bravo…"

    • Gràcies, Román! Ganes d’anar a una de les teues presentacions en breu. Segur que em dones molts tips per citar-te com a expert. Una abraçada enorme

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